Jelen and her two children walk through the Gamarra district in Lima, Peru.

Jelen is a fighter. As a street vendor she fights every day against the authorities, the competition, and the street. As a single mother she fights to give her children the best life she can. With the help of PIH’s sister organization in Peru, Socios En Salud (SES), she recently fought—and won—one of the most difficult fights of her life: the fight against multidrug-resistant tuberculosis (MDR-TB). This struggle is now a closed chapter in her life.

After completing 18 months of treatment, Jelen’s life has begun to return to normal. With help from SES, she has returned to work as an entrepreneur. Every afternoon she goes out with more motivation than ever to sell her homemade curtains.

 
 

Sewing curtains at home and selling them in Lima's shopping district has allowed Jelen to become her own boss.

 
 

A now healthy Jelen stands in front of the hills of Lima.

“It’s made me stronger,” says Jelen. “To be sick isn’t just about taking medicines. It’s a really long, hard fight, both the treatment and the side effects from the medication. But finally I won.”

Jelen is part of a large group of vendors in Gamarra, a district of Peru home to roughly 90 thousand employees. The district’s economy is largely populated by people selling products they’ve made at home. The streets are their storefronts. 

“Now I am happy everyday,” says Jelen. “When I’d go out to work while I was in treatment, I didn’t like getting there. I took some of my medications in the mornings and then the other half in the afternoon which made me feel sick, and that’s how I’d go out to work. All the sounds and background noise were unbearable but that’s how I’d have go around offering my products so people would buy from me.”

Now Jelen is motivated to sell curtains and she has developed tools to improve her family’s financial situation.

“Before I’d sell about 40 to 60 soles a day (US$ 14-20), and now I sell between 80 and 100 (US$28-35),” says Jelen. “I’ve gotten better. Now with my sewing machine I can be making things at any time I want and can take orders.”

Part of this improvement has made it so she can live in a more comfortable home and focus on making sure she and her kids are able to buy nutritious food.

Jelen is just one of tens of thousands of Peruvians who sell wares on the street. Almost always these workers make inadequate incomes, work long hours, and lack access to medical insurance. 

“I’d been working before for a sewing shop,” recounts Jelen. “They’d give me 1,000 shirts to stitch and they’d pay me 1 sol (US$0.35) per shirt. But that would take me a long time. In just four days I’d have to hand back all those shirts, so I’d be up all night sewing, resting only 4 or 5 hours and I wasn’t eating well. All of that made me weak and I think that’s why I got sick.”

Since then, she has become independent; she makes better use of her time. She also hopes to grow and diversify her business. “My goal this year is to buy a couple more machines, rent a stand and sell wholesale. I could have more clients, making different styles of clothes for different seasons. In winter it would be sweatsuits that is what most people here wear. And in summer lighter weight items like blouses, shirts and shorts.”

Having overcome a deadly disease, Jelen says she is ready to face life again. “Now I am able to support my kids. My son Frank is in his 5th year of secondary school. He wants to be a policeman and so he’s already preparing to go to school for that. I’ve told him we’ll have to save up a lot of money for that. And we’re going to do it. One of my goals is to give 100 percent to my son, so that he becomes someone great.”

Six months after treatment, Jelen reflects on her fight often and never neglects her health. “I feel like a new person. I’ve come to life again. I won’t have a lot of economic resources, but they aren’t nothing. I don’t have money to waste on my kids, but they also won’t go without anything.”

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Written by SES's Jose Alonso Valdivia.

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Saliendo Adelante: La historia de una luchadora
“Es una lucha muy dura, tanto con el tratamiento y con el trabajo. Pero finalmente le gané”

Jelen es una luchadora. Como comerciante ambulatoria lucha cada día contra los municipales, la competencia y la calle. Como madre soltera lucha por darle lo mejor a sus dos hijos. Como persona luchó y ahora la tuberculosis resistente es un capitulo cerrado en su vida.

Después de 18 meses de tratamiento, cada día a las 6 de la tarde Jelen sale a vender sus cortinas que ella misma confecciona con más ánimo que nunca. “Me he vuelto más fuerte. Estar en la enfermedad no es solo tomar los medicamentos. Es una lucha muy dura, tanto con el tratamiento y con el trabajo. Pero finalmente le gané”

Ella es parte de un gran grupo de vendedores en Gamarra, zona comercial en la que trabajan 90 mil personas aproximadamente. Muchos de ellos por la dificultad para conseguir un buen trabajo o formalizarse tienen que vender productos por su cuenta y hacen que su tienda sea la calle. “Hoy salgo cada día feliz. Antes cuando iba a trabajar y estaba con el tratamiento, no quería que llegue las 6 de la tarde. Tomaba el medicamento en la mañana y luego en la tarde la otra mitad, lo que me producía mucho malestar y así salía a trabajar. Los ruidos y el sonido eran insoportables y así tenía que ofrecer mis productos para que me puedan comprar.”

Ahora no solo tiene más ganas para sacar adelante su negocio, sino que tiene las herramientas que le han permitido mejorar su economía familiar. “Antes vendía entre 40 a 60 soles diarios (US$ 14-20), ahora vendo entre 80 y 100 (US$ 28-35) soles. He mejorado. Ahora con mi maquina de coser, puedo confeccionar en cualquier momento y puedo atender pedidos.” Parte de esta mejora ha hecho que pueda vivir en un lugar más cómodo y preocuparse por tener una mejor nutrición para ella y sus hijos, tema que nunca descuida.

El empleo informal en el que se encuentran aproximadamente 11 millones de peruanos, genera, en muchos casos, deficientes condiciones de trabajo, con excesiva carga laboral y sin contar con seguro de salud. “Antes trabajaba en un taller de costura. Me entregaban mil polos para coser y me pagaban 1 sol (US$ 0.35) por polo. Pero para eso me demoraba mucho. En cuatro días tenía que entregar esa cantidad y me tenía que amanecer, descansaba 4 o 5 horas nomás, no comía bien. Ahí fue que me puse débil y a razón de eso yo creo que me enfermé.”

Ella ha logrado en este tiempo ser independiente y disponer mejor de su tiempo. Su aspiración es crecer como comerciante y diversificar su negocio. “Mi meta de este año es comprar un par de máquinas más, alquilar un stand y repartir mercadería al por mayor. Yo podría tener más clientes, confeccionando diferentes prendas por temporadas. En invierno buzos de polar, que es lo que más usa la gente. Y en verano cosas delgadas, como blusas, polos y shorts.”

Con todas estas aspiraciones, experiencias y éxito frente a su lucha de todos los días Jelen se siente una mujer más fuerte para enfrentarse a la vida. “Ahora me siento más preparada para apoyar a mis hijos. Mi hijo Frank esta en 5to año de secundaria. Él quiere ser policía, así que ya se está preparando para ingresar a la escuela. Yo le he dicho que vamos a tener que juntar bastante dinero. Y lo vamos a hacer. Una de mis metas es dar el 100% para mi hijo, para que él sea alguien de bien.” 

Con casi medio año de alta ella está en una nueva etapa de su vida. Ahora reflexiona sobre su lucha y nunca descuida su salud. Esto mismo hace con sus hijos a quienes los tiene muy bien cuidados. “Me siento una persona nueva. He vuelto a vivir. No tendré muchos recursos económicos, pero tampoco son mínimos.  A mis hijos no les sobra, pero tampoco les falta nada.”

Jelen, así como quiso compartir su historia con nosotros, es algo que acostumbra hacer entre sus conocidos. Así, esta experiencia de luchadora es algo que no solo alimenta su vida, sino la de muchos más.

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Written by SES's Jose Alonso Valdivia.



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